jueves, 17 de marzo de 2016

TRES COLOMBIANOS EN LA HABANA

ENRIQUE CÓRDOBA El vuelo Miami-La Habana es de 40 minutos pero el viaje se demora 12 horas. El charter de VaCuba/Aruba Airlines no sale a tiempo. La Habana es una ciudad detenida en el tiempo. Pasan por mi cabeza imágenes de lo que debió ser esa metr​ó​polis en los 60, con el ambiente, la música y el desparpajo de los cubanos. Bulevares amplios, palmeras y grandes residencias. En las calles automóviles Chevrolet, Buick, Ford, Oldsmobile de los 40 y 50s. Por ley nadie acepta dólares, aunque encuentra uno algunas excepciones. “El dólar aquí no vale”, es la letanía que se escucha en todas partes. Hay que cambiarlos en oficinas del gobierno denominadas CadeCa. Tasa de cambio 0.87 de CUC por dólar. Así los extranjeros debemos pagar todo en CUC. En contraste, los locales utilizan el peso cubano que equivale a 24 pesos por dólar. Subirse a una “guagua” cuesta un peso cubano y la comida en las cafeterías dos pesos. Con CUC todo es demasiado caro y con peso cubano, todo es demasiado barato. Una comida en un paladar para extra​njeros puede costar de 10 a 17 CUC. Un taxi entre 5 y 10 CUC. En síntesis pagar en CUC es demasiado c​ostoso y en peso cubano demasiado barato. Tampoco reciben las tarjetas de crédito emitidas por bancos de Estados Unidos. Pero sí reciben tarjetas emitidas en Italia y España. Viajo con el novelista Armando Caicedo y el poeta John Jairo Palomino, de la Fundación Memoria Cultural, invitados a la Feria del Libro de La Habana. Un puente cultural de autores colombianos de Miami: Hombres de Palabra. Dos y tres presentaciones diarias, incluida una en Pinar del Río en la sede de UNEAC —Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba—, controlada por el Gobierno. “¿Qué ha cambiado desde que se firmó el acuerdo con Obama?”, pregunté a varias personas en distintas circunstancias. “Que esto mejore”, declaró un hombre, que aseguró ser padre de cuatro hijos y tener un nieto, en un bar en la Calle Obispo, de Habana Vieja. “Ya los cubanos hemos sufrido mucho”, añadió. “Están llegando turistas americanos”, dijo un taxista que abordé en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en el Vedado. “Si vienen turistas hay trabajo para los taxistas, restaurantes, hoteles”, agregó. El siguiente observó: “Obama se quedó corto”. “No ha cambiado nada”, manifestó con de​silu​si​ón. “Si fuera a cambiar, esto ya hubiera cambiado”, exclamó de inmediato. También pregunté: ¿Qué piensa de la reanudación de relaciones con Estados Unidos?. “Hay muy buenas perspectivas”, afirmó un señor de 80 años. Confesó haber sido oficial de la seguridad del estado y “cust​odio de la revolución”. “Lo primero que tienen que hacer es levantar el embargo; quitar el bloqueo”. “Los Estados Unidos siempre llenos de mentiras y falsedades”, expresó. “Tratan de atenuar las situaciones que ellos mismos han complicado”. Dijo: “pienso que si ellos adoptan las palabras que han dicho, si las cumplen, va a ser de gran beneficio para Cuba”. Tercer día, bajo un cielo limpio. Camino por 17 y E, cerca del Museo de Artes Decorativas. “En ese sector transcurrió mi adolescencia”, me había relatado la periodista Olga Connor durante un viaje que hicimos hace dos meses al Eje Cafetero. La Habana se desmorona en pedazos. Las casas reclaman pintura y mantenimiento. Mansiones coloniales, barrocas, Art Deco, Art Nouveau, eclécticas; grandes casas de estilo neoclásico, habitadas por familias premiadas por la revolución, se caen a pedazos. Siboney y Miramar, barrios de las embajadas, se conservan cuidados. El resto se ahoga en el descuido, falta de higiene y los malos olores. Comí en el Idilio, un “paladar” en el Vedado, que pudiera ser un restaurante de primera clase en la calle Ocho. Símbolo de los nuevos negocios de particulares. Son los ​“cuentapropistas”, que suman medio millón, uno de los cambios más visibles. Lo más tradicional y barato en La Habana es ir a comer helados al Coppelia y ver que por apenas cinco pesos cubanos, uno se come una bandeja de mantecada y vainilla. Lo simpático es que si va la familia alcanza para llenar un contenedor pl​ástico para llevar a casa. ​​Periodista de Radio Caracol. Autor de El Marco Polo de Lorica. enriquecordobar@gmail.com Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article62700372.html#storylink=cpy

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