miércoles 29 de febrero de 2012
SOL Y CAFE AL ATARDECER EN LAS MONTANAS DE JAMAICA
Sol y café al atardecer en las montañas de Jamaica
ENRIQUE CÓRDOBA.
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.-
El Caribe es un paraíso para los turistas porque sus atractivos no se acaban. Para quien llegue de viaje en barco o en avión hay un sinfín de islas de todos los tamaños y culturas. Variedad de tradiciones, cocina, entretenimiento, música, idioma y playas para todos los gustos.
El mar tiene la ventaja de ofrecer aguas cálidas de diverso colorido los 365 días del año. El sol en todo su apogeo sale todas las mañanas y se pone al caer las tardes proporcionando un espectáculo romántico, de belleza y colorido indescriptibles. Algunas de sus playas, restaurantes y hoteles son sitios exclusivos seleccionados por las publicaciones del mundo turístico.
“Tómese el mejor café del mundo”, me dijo a mi paso por Jamaica, la señora de la cocina del hotel. Lo saboreé al pie de la montaña y pensé que no se equivocó. El café de Jamaica lo cultivan en las montañas más altas y largas del Caribe.
El Parque Nacional Blue and John Crow Mountains se creó en 1993 para preservar sus 80,000 hectáreas de cordillera. Hay bosques aptos para 35 recorridos en bicicleta y senderos para caminatas entre Mavis Bank y el pico Blue Mountain. Las vistas son maravillosas y se ven los cafetales en las laderas. Es exquisito y la producción es escasa. Por ser un café fino y de alta demanda y con bajo contenido de cafeína es muy costoso, algo así como $20 el kilo. “Se destaca entre los cafés gourmets”, aseguró un nativo. La visita a las montañas concluye con una degustación de una taza del mejor café de la región.
Por la ventana de la lujosa habitación en el hotel diseñado por un afamado artista californiano en una colina, ví el color del mar en la ensenada, la playa y los cocoteros y todo parecía una postal. “Según la revista Travel & Leisure, Montego Bay se ha consagrado por sus famosos resorts” comentó una periodista.
La tierra de “Bob” Marley, la leyenda de la música reggae también brinda turismo histórico. A sus 32 años de edad, Simón Bolívar llegó a Jamaica procedente de la Nueva Granada, el 14 de mayo de 1815 y a los pocos meses dio a conocer la Carta de Jamaica del 6 de septiembre de 1815. En ese documento reflexiona sobre la confederación latinoamericana y su proyecto político. El guía muestra la casa donde vivió Bolívar en Kingston, y relata que conoció a Julia Corbier. “Pernoctaba con ella cuando sus enemigos enviaban a un esclavo para que lo matara en la pensión que vivía. Asesinaron a Félix Amestoy que estaba acostado en su hamaca ya que el Libertador no tenía con qué pagar la pensión. Así salió ileso”.
Para apreciar uno de los atardeceres más extraordinarios de Jamaica hay que ir con tiempo y asegurar puesto en Rik’s Café, cerca de Negril. Es un lugar estratégico y bien ubicado para tomar fotografías y confundirse con la alegría de la gente mientras se escucha una banda de reggae en vivo. En un viaje a Jamaica se experimenta una atmósfera de vida sosegada característica del Caribe.•
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lunes 13 de febrero de 2012
Joropo, morichales y carne a la llanera
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.-
Son un tercio del territorio colombiano. Nacen a una hora de Bogotá y se extienden hasta la frontera venezolana. Sus pobladores viven en los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada. Como en Apure, (Venezuela), se caracterizan por su sencillez y espíritu indomable.
Francos y hospitalarios, suelen dar posada al peregrino. Amantes de la vida en los hatos, son madrugadores y toman el café cerrero (sin azúcar).
Se dedican con pasión a la cría y ordeño de ganados. Cantan y contrapuntean con arpa, cuatro y capachos y andan de a caballos libres como el viento.
Después de una pausa obligada de varios años a causa del conflicto armado, los Llanos Orientales se han puesto de moda para el turismo de campo.
Villavicencio, la ciudad más importante del departamento del Meta, se acerca al millón de habitantes y es conocida como “la puerta de Media Colombia”. Es la cabecera de una docena de poblaciones como Yopal, Cumaral, Villanueva, Paz de Ariporo y Arauquita, que deben su auge a la producción de 900,000 barriles diarios de petróleo. Siete de cada 10 técnicos son venezolanos que han contribuido al boom energético colombiano.
Inversionistas nacionales y extranjeros, han puesto sus ojos en fincas agroindustriales y de recreo, y en cultivos de palma africana.
La geografía de esta región está adornada de morichales y bellos atardeceres. Las llanuras son verdes como una mesa de billar y en la lejanía parece que no tuvieran fin. Hay hoteles y fincas acondicionadas con cabañas donde el visitante puede dormir en chinchorros, salir en cabalgatas o de cacería, o ir a un río.
La “mamona” a la llanera es lo más típico de la gastronomía y consiste en poner a la brasa tiernas carnes de una ternera de entre 12 y 18 meses de edad. Se acompaña con papas, yuca, plátano verde o maduro y picante a base de ají, cebolla, cilantro y aguacate. Beben aguardiente, cerveza o refajo, una mezcla de cerveza con cola.
La música llanera con sus cantautores que expresan en joropos, pasajes y tonadas las vivencias del hombre y la mujer llanera, atraen al turista por su ingenio y ritmo. “Carmentea” el joropo que su autor Miguel Angel Martín compuso a una enamorada, es un ejemplo, y empieza asi: “Cantar del llano, cantar de brisas del río/ Ay! Carmentea tu corazón será mío”. El verso final dice: “Tu cuerpo de palma real,/ tus labios de corocora,/ y esos cabellos tan negros/ de que mi alma se enamora”.
“Los bailadores profesionales se visten con liquiliqui, un traje que data del siglo XVIII, el mismo que usó Gabriel Garcia Marquez en la ceremonia donde recibió el Nobel”, comentó Bernardo J. Rocha, profesor del colegio Caldas, personaje muy apreciado en Villavicencio. “El sombrero es el borsalino, pelo de guama o de fieltro. Se calzan con alpargatas de suela lisa y dura para que suenen al zapatear”, me dijo Rocha.
Al atardecer del viernes en un bar de San Martín, la capital ganadera del Meta compartí unas horas con gentes lugareñas entre cervezas y folclor. A la media noche me fui a dormir a una acogedora finca donde los vaqueros crían ganados Cebú y Brahman, una raza ideal para carne en estas tierras tropicales. El viaje me acercó por unos días a la otra Colombia, a la maravillosa, con paz y bellezas naturales; la que no visitaba por temor a la guerrilla.•
enriquecordobaR@gmail.com
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El mundo de Lorica
ENRIQUE CORDOBA.-
Lo de Lorica es inusual. No es una ciudad hermosa, como Cartagena de Indias, Río de Janeiro o La Habana, en los buenos tiempos. Tampoco hay grandes torres, museos o bulevares arborizados. En Lorica las postales son su gente y lo que cautiva, es su idiosincrasia. En Lorica la cultura popular se da silvestre y se vende como oro en polvo.
Las cosas que le suceden a los loriqueros no le ocurren a nadie más. Y ellos mismos recrean y se divierten de su cotidianidad. De manera que desde que amanece y sale el sol, todos se buscan, para contarse historias. Pueden ser las vividas en carne propia, las escuchadas en la esquina o las inventadas; el hecho es que nadie se queda inactivo.
Y ese es el peligro: porque nadie se escapa. No importa que sea rico o pobre, blanco, indio, negro, árabe, mulato o mestizo.
-Yo soy el único en Lorica que no tiene apodo – dijo en una tertulia, un vecino de Chepe Morales, un chofer de taxi de Cascajal. Al anochecer ya estaba bautizado. Desde entonces se le conoce como: El único.
El mercado público de Lorica, es uno de los principales atractivos. Construido en 1938, de estilo mudéjar, a la orilla del río, alberga vendedores de sombreros, hamacas, abarcas y pieles de caimanes.
La residencia de la familia Manzur en el área del centro histórico, es una joya arquitectónica de corte republicano. Otro lugar para visitar además de la iglesia y el Club Lorica, es la casona de Ana Gabriela Martínez, en la Plaza de la Cruz, que recuerda las casas del barrio Manga de Cartagena, o el Vedado, en La Habana.
Los frescos o batidos de níspero con leche de “Siboney”, un kiosco frente al Club Lorica, son campeones. “Volvería a Lorica, sólo por tomar batido de níspero”, dijo en Miami Marisol De Ornelas, una venezolana de 15 años, quien visitó a Lorica en julio del 2010 y quedó impactada por su exquisitez.
Al lado una señora instala una venta de fritos. Vende arepas de huevo, empanadas de carne y carimañolas a base de yuca, rellenas de queso, para acompañar los batidos. Los kibbes que trajeron los árabes juegan de “home club” y hacen parte de la gastronomía de Lorica y la región. Hay varios puntos de venta, pero debe ir a las siete de la noche al pie de la alcaldía, si usted quiere probar los que hace Yolanda.
Ella aprendió a hacerlos en casa de Musa Jattin, un libanés que lo vi llegar de 15 años cuando yo también era niño y todavía no habla español y el árabe se le olvidó.Bajo su techo se encuentran restaurantes típicos donde se cocinan los más deliciosos sancochos de bocachico, – en leche de coco - y de gallina, del mundo.
Los viernes y sábados se vive una pintoresca feria comercial y se exhiben coloridas artesanías de barro fabricadas en San Sebastían. Si es temporada invernal, el río se llena de pescadores.
Con la alborada empieza el bullicio. Este es un pueblo de 80.000 habitantes, en el departamento de Córdoba, en el norte de Colombia, en el que la gente se levanta temprano, toma café negro a las seis, lee periódico y desayuna a las siete; van al banco y hacen sus dili-gencias a las ocho, y a las nueve ya quedan deso-cupados. La mañana se va en hablar de los políticos perversos que no dejan progresar al municipio, de los ricos que atesoran el dinero en fincas y ganados y no invierten en la ciudad y, de los muchachos que se van a estudiar a Bogotá y no regresan.
Al mediodía, el sol suelta un sopor con temperatura de 38 grados centígrados, que noquea a los nativos en sus hamacas y a los extraños les obliga a buscar la sombra bajo un palo de mango o en el aire acondicionado de una oficina bancaria. La noche se acaricia familiarmente en mecedoras de mimbre en la puerta de la casa o en tertulias amigueras en la zona rosa de La Muralla, a la orilla del río. Así se repiten los días de este pueblo que era inmenso y el más lindo del mundo cuando yo era un monaguillo. Hoy no estoy seguro si es un cuento que me inventé y me sé de memoria.
Olvidaba decirles que cuando lleguen a Lorica no se confundan, sigan y entren. Lo que ocurre es que en Lorica hay más motos que en la misma China.
martes 7 de febrero de 2012
TOUR A LAS MINAS DE ESMERALDAS COLOMBIANAS
ENRIQUE CORDOBA
Las esmeraldas colombianas, famosas y apetecidas en todo el mundo tienen su calle y su palacio en Bogotá. Son lugares de obligada visita por los amantes de lucirla y por los negociantes de este maravilloso y apreciado mineral verde. En un costado de la legendaria Avenida Jimenez de Quezada –fundador de Bogotá 1536- en el corazón de la ciudad, donde vivieron su época dorada, los principales diarios colombianos “El Espectador” y “El Tiempo”, existe la Calle de los Esmeralderos y se levanta el edificio del Centro Internacional de las Esmeraldas, a pocas cuadras de la Carrera Séptima, otra vía referencial en la vida nacional.
Una vez en Colombia, más de un turista con curiosidad o sentido aventurero, ha mostrado interés por llegar hasta el sitio donde se sacan las esmeraldas.
Para saciar ese deseo es necesario buscar un buen guía con experiencia en el asunto y prepararse para admirar uno de los más bellos paisajes de Colombia y al mismo tiempo degustar la gastronomía que salió de la cocina donde se mezclaron recetas de los indígenas chibchas y muiscas, y españoles procedentes de Castilla y La Mancha.
De Bogotá a las minas de Muzo donde estan las montañas cuyas entrañas guardan esas esmeraldas tan populares por el mundo, hay un poco más de tres horas de viaje. El primer trayecto es por excente carretera y después se transita por una trocha.
Se sale por la autopista norte de Bogotá que comienza en el Castillo de Marroquín, un edificio de estilo medieval al rededor del cual se tejen algunos misterios. Alli residió José Manuel Marroquín, un presidente colombiano acusado por sus adversarios políticos de no gobernar y preocuparse más por la pureza de la gramática castellana y de escribir poemas como “La perrilla”, memorizada por casi todos los colombianos que pasaron por la escuela. Al finalizar el conflicto entre liberales y conservadores, conocido como “Guerra de los Mil Dias” entre 1899-1903 en su informe al congreso de la república dicen que declaró: “Me entregaron un país y les devuelvo dos”. Se refería a la separación de Panamá, que perteneció a Colombia hasta su gobierno. Futuros dueños del Castillo, entre ellos narcotraficantes, han tenido extraños finales de vida.
Se pasa el Castillo y se abre una espléndida y moderna via de dos carriles que se extiende paralela entre los verdes de las colinas andinas y las idílicas sabanas que enamoran e impresionan al más desprevenido visitante.
Una laguna, la catedral de sal de Zipaquirá, un valle de fincas con ganaderías de leche especializadas, paradores con frutas, conservas, dulces y comidas típicas de la zona cundi-boyacense, seran opciones para el turista hasta llegar a Chiquinquirá. Una ciudad unida a la religiosidad por ser la Virgen de Chiquinquirá, la patrona oficial de Colombia.
Para ir de Chiquinquirá a Muzo, Concuez y Somondoco, pueblos donde estan las minas se transita por un camino de 60 kilómetros, sin pavimentar que se vuelve fangoso en época de lluvias. Un arzobispo fue el artifice de un acuerdo de paz que permitió la convivencia entre las mafias que se disputaban la primacía de explotar de las minas.
“Estos son territorios de Victor Carranza”, me dijo Rodrigo Rodriguez Mayorga, el conductor del taxi que antes fue policía en la región esmeraldífera.
La experiencia en la mina, la calidad y el precio de las esmeraldas seran temas de otra entrega.
domingo 15 de enero de 2012
EN SAINT THOMAS SE UNE EL CARIBE Y EL ATLANTICO
ENRIQUE CORDOBA./
Lo primero que llama la atención al llegar a la isla Saint Thomas, la mayor de las Islas Virgenes y la preferida por los piratas ingleses del siglo XVII, en el corazón del Caribe, es que se conduce por la izquierda debido a que fue británica.
Charlotte Amalie, puerto y capital del archipiélago, viene del nombre de una reina danesa.
En 1917 Estados Unidos para controlar la región y custodiar el Canal de Panamá pagó 25 millones de dólares a Dinamarca por Saint John, Saint Croix y Saint Thomas, conocidas como las Islas Vírgenes. Desde entonces pasaron a ser estadounidenses. La ciudadanía americana fue ofrecida a los residentes en 1927.
Al llegar allí los pasajeros encienden sus celulares y marcan a cualquier número de Estados Unidos sin costo adicional, como si estuvieran en Miami.
El largo puerto, donde pueden estacionarse uno tras otro, tres barcos de cruceros, entre ellos “Allure” el más grande del mundo, en el que llegué, es el más popular del Caribe. Al bajar a tierra se entra a “Austin “Babe” Monsanto” un terminal de buses y taxis donde ofrecen servicio de traslado al centro de Charlotte Amalie o tours por la isla. La tarifa es de 20 dólares por persona para hacer el recorrido. Predominan boricuas y dominicanos entre los guías y choferes que hablan el castellano.
En sus 80 kilómetros cuadrados y cincuenta y un mil habitantes, Saint Thomas reune colinas verdes con diversos miradores desde donde se aprecian lindos paisajes y casonas estraordinarias de millonarios y famosos de Nueva York y Hollywood. Las playas y el color azul turquesa de las aguas del mar son el gran atractivo para los amantes de los baños de sol, el placer de descansar y practicar esnórquel, buceo y windsurf.
Los visitantes llenan las tiendas buscando joyas, relojes y licores libres de impuestos.
Curiosamente al igual que en Saint Maarten, a la pregunta por la comida típica la respuesta es la misma: arroz con pollo y fríjojes. Luego mencionan pescados y mariscos.
El boricua que nos sirvió de guia en un pequeño y maltrecho bus al que le entró todo el agua lluvia que cayó el día que la visité, nos aseguró que “desde Barba Azul hasta Barba Negra, famosos piratas del Caribe, vivieron en un paraje de Saint Thomas”.
Luego nos paseó hasta obtener una panorámica sensacional. “Este es el Drake’s Seat”, nos dijo y mostró una banca verde de concreto junto a Magon Bay. Según la leyenda ahí se sentaba el pirata inglés para disfrutar de la hermosa vista del punto donde el Caribe se une con el Océano y espiar el paso de los barcos españoles cargados de oro. Despues nos señaló una casa blanca donde se aloja el expresidente Clinton en sus escapadas de descanso.
La población es afroamericana descendientes de esclavos (la esclavitud fue abolida en 1848), que cultivaban caña de azúcar. Sin embargo por el turismo de cruceros y la llegada de bancos, casas comerciales y grandes cadenas de joyerías y alhajas, se han radicado numerosas familias de latinoamericanos, franceses y estadounidenses.
Los vuelos internacionales aterrizan en el aeropuerto “Cyril E. King” de la isla. Todos los días sale un ferry para excursiones a St. John, una isla de playas maravillosas que se divisa desde las colinas en días despejados.
LOS CASINOS DE MACAO
ENRIQUE CORDOBA
Una mujer que nunca había visto en mi vida me aguardaba en la terminal de barcos de Macao. Marcela Moreno te va a recibir y te mostrará la ciudad me dijo Stella Ramírez vice-cónsul de Colombia en Hong Kong. Hice cola en una kilométrica línea de chinos acostumbrados a larguísimas colas y pagué 20 dólares por un tiquete de viaje en la atestada estación Tsim Sha Tsui, de donde partían los botes cada quince minutos. En menos de una hora el ferry de trescientos pasajeros, parecido a un autobús flotando en el mar de la China, atravesó el estrecho hasta la isla.
Bajé del ferry a tierra y me situé en la última puerta de la estación mirando pasar gente, a la espera de mi guía. Quince minutos más tarde no necesitó darme señas, uno conoce a su gente, sobre todo en el otro lado del mundo. Dos colombianos se descubren en el caminado, gesticulando o en últimas, por el acento.
Portugal devolvió la administración, de esta posesión de ultramar en 1.999, aunque se mantiene el sistema judicial y la economía capitalista portugués. Sin embargo con solo visitar el centro histórico, los edificios de correos, las ruinas de la catedral de San Pablo, la fortaleza del Monte, la Santa Casa de la Misericordia, o el restaurante “Bacalao” se respira el aire y sabor lisboeta.
La segunda mujer que conocí en Macao fue otra colombiana, oriunda de Tumaco, puerto colombiano sobre el oceáno Pacífico, hermana de un futbolista del club Los Millonarios de Bogotá. Su esposo un ingeniero inglés, ejecutivo de la constructora del Venetian Resort, una obra gigantesca, de inspiración italiana rodeado de tres canales con góndolas y el casino más grande del mundo con un espacio de 52.000 metros cuadrados.
El dueño del Venetian es el mismo propietario de los casinos de Las Vegas, me indicó mi paisana tumaqueña. Es el hombre que más dinero gana en el mundo, por hora, afirmó. “No es más rico que Bill Gates ni Slim, pero está en la lista de los cinco más adinerados y recibe mayores ganancias que ellos”. El magnate de quien me habló es el jefe de su marido y había estado sentado tres días antes, inspeccionando el negocio, en la misma butaca desde donde yo hacía un reporte periodístico para mis oyentes de Radio Caracol en Miami.
Macao con una extension de 29.2 kilómetros cuadrados y medio millón de habitantes, deriva sus ingresos en un 70% de la industria de los casinos.
Es conocida como “Las Vegas de China” y es el único lugar del país donde el juego está legalizado.
“Aquí está prohibido el juego, pero como los chinos son muy adictos al vicio del cigarillo y a los juegos de azar, van a Macao”, me informó otro día, en la china comunista adonde viajé posteriormente, José Ordoñez, colombiano de Santa Marta, que abrió “Andes Café”, en sociedad con una joven economista china de 25 años, en Guangzhou.
Con una población de 1.33 7.000.000 de personas que viven a cinco horas de vuelo, los casinos de Macao no dan a vasto para atender la ansiedad de sus clientes. Por esa razón Macao genera 30.000 millones de dólares al año, mientras que el porcentaje de viciosos de los 303 millones de estadounidenses permiten una recaudación de 10.000 millones de dólares, en los casinos de Nevada. Las fuentes y luminosidad de los casinos de Macao convierten las noches en día. En esos establecimiento no aceptan pataca, la moneda oficial, solo reciben dólares de Hong Kong.
A que vienen a Taiwan?, pregunté en Taipei, donde supe que están viajando cinco mil chinos semanalmente desde territorio continental.
Les atrae la televisión. “Aqui pueden ver en su idioma programas de todo género sin las restricciones que establecen las autoridades de Pekín”, me explicó en la capital taiwanesa, Stephen Shen, ex-embajador en Washington.
Convienen los casinos a Miami?, plantea el debate. Por ahora estamos bajo la influencia de los argumntos de las dos maquinarias de políticos, lobbistas, publicistas, economistas, periodistas y otros contratados para convencernos. La misión de todo ciudadano responsable con el destino de Miami, es documentarse, opinar y hacerse sentir.
enriquecordobaR@gmail.com
miércoles 21 de diciembre de 2011
LOS QUE VIENEN EN CAMINO
Enrique Cordoba.- Miami-Dade, Broward y Palm Beach deben ser condados complementarios que deben buscar la gran integración. La Universidad de Miami, Florida Internacional University y Nova están formando a los profesionales que necesita nuestra sociedad en el Sur de la Florida. La meta es pensar como región. Pues bien, el anterior puede ser la síntesis del breve y brillante discurso que improvisó la noche del miércoles en el Palacio de Vizcaya, George L. Hanbury H, PH.D., Presidente y Director Ejecutivo de Nova Southeastern University, que tiene su sede en Fort Lauderdale y que ya cuenta con campus en el área de Miami Dade.Hanbury amplió y elaboró el concepto expuesto minutos antes por Carlos Giménez, alcalde del condado Miami-Dade, quien celebró que Nova hiciera presencia en su condado. Previamente el alcalde de Miami, Tomás Regalado, y José Villalobos, de la Junta del Vizcaya, dieron la bienvenida a los miembros del cuerpo consular y otros invitados especiales en la reunión de fin de año.Recojo la idea de Giménez y Hanbury, que puede no ser nueva, ni original, pero que resultaría valiosa para el desarrollo de esta área. Si nuestros gobernantes actúan con grandeza y visión de conjunto, el sur de la Florida podría despegar. Algunos ciudadanos del común que vemos desde el balcón de nuestros deseos, el despilfarro de los recursos y oportunidades, confiamos en una dosis de sindéresis –de la que hablaban nuestros abuelos– de las autoridades y se conviertan en alcaldes, comisionados, legisladores, lobbistas y empleados comprometidos con el progreso. • Hace 40 años Singapur y otros países del sudeste asiático que compartían los mismos lugares de atraso con América Latina, decidieron cambiar de bando y entrar al grupo del progreso.La fórmula: invertir en educación para salir de la pobreza. Está comprobado que la educación es sagrada, sin educación no hay progreso. Maestros mal pagados es sintomático del menosprecio al valor que representa ese apostolado. Y con bajos salarios no habrá educadores bien calificados. El desprecio por esta profesión de la enseñanza está desmotivando la deserción de gente preparada para formar mejores ciudadanos. Es increíble observar cómo tres cuartos del presupuesto de educación se fuga en administración, alquileres, contratos y burocracia. Por otra parte estamos siendo testigos del surgimiento y consolidación de mafias en el manejo de la educación y esto huele mal. Cuando el Estado falla en su función esencial de brindar salud, educación y bienestar al pueblo, se deben encender las alarmas.Es bochornoso y decepciona enterarnos todos los días del asalto que unos vivos bajo la sombra de empresas bien promovidas, con patrocinadores en la política y en los grupos de lobby, hayan transformado la educación en mina de enriquecimiento. El poder está hoy en día en manos y al servicio del lucro rápido y fácil.Todo es negocio. La educación, la salud y hasta la justicia. Los indocumentados son fuente de dólares para abogados indecentes que roban y desangran los bolsillos de gente pobre y sin suerte. Ocurren cosas inauditas. Me niego a creer lo que alguien me espetó: la política de persecución a los ilegales tiene una razón: la construcción de más cárceles en un sistema que está en manos de la empresa privada.• El 17 de diciembre se cumplieron 25 años del asesinato del periodista Guillermo Cano, director del diario El Espectador de Bogotá a manos del mafioso Pablo Escobar. Don Guillermo fue un crítico de los males que han asediado a Colombia: el narcotráfico, la corrupción y la violación de los derechos humanos. Cuando una sociedad se acostumbra a aceptar lo ilegal y lo inmoral sucumbe tarde o temprano. A Colombia le ha costado sangre, sacrificios ejemplares y una lucha de años sacudirse y salir adelante. Hoy Colombia no deja de padecer sus males y desajustes, pero esta es otra Colombia: próspera, con lecciones aprendidas e imparable. Es hora de que Miami reaccione contra quienes le asedian, si es que queremos algo mejor para los que vienen en el camino. enriquecordobaR@gmail.com
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