domingo, 9 de octubre de 2011

Paita en el ocaso de Manuela Saenz

ENRIQUE CÓRDOBA ESPECIAL/EL NUEVO HERALD El puerto de Paita a orillas del Pacífico peruano era el balneario de Piura, ahora es un poblado de casonas y fondeadero de barcos y lanchas. Por sus calles caminan mochileros, pescadores, surfistas y curiosos interesados por conocer el rastro de Manuelita Saenz, la controvertida amante del Libertador Simón Bolívar, una mujer de ideales que se adelantó a su tiempo. “La luna de Paita y el sol de Colán”, dicen sus gentes aludiendo a la magnífica luna del puerto. “Hay buen pescado y ceviche, y un delicioso arroz verde con pato”, me comentó el congresista Víctor García Belaúnde. El poblado debe su nombre al cacique Payta, de una tribu pre inca que llamaba Shi al sol, y Sha a la luna. Fue fundado por Francisco Pizarro en 1532 y mantuvo tan estrechos vínculos con la península que la sociedad paiteña viajaba con mayor frecuencia a España que a Lima. Hoy quedan viejas casonas de dos pisos con enormes balcones, iglesias y el emblemático edificio de la Aduana, frente al muelle. Mi viaje al Perú partió por carretera desde Machala, capital bananera del Ecuador hasta Aguas Verdes y Huaquillas, en el paso fronterizo. En tres horas se llega a Piura distante de Paita, 57 kilómetros. Desde Lima es una hora y media en avión, o doce por carretera. La pota, es un calamar gigante que habita en las zonas costeras y junto con la anguila se procesa en las plantas de Paita y lo exportan al Japón. Después del Callao, el de Paita es el puerto de mayor movimiento del Perú y el lugar por donde salían los minerales rumbo a España. Mancora en Piura, es el paraíso de los surfistas en Suramérica, un pequeño Hawai. Punta Hermosa , balneario cerca a Lima, al sur, es el Paseo de los Tablistas, cuna del surf en el Perú. Allí nació Sofía Mulanovich, campeona mundial de surf. Según el empresario español Jaime Palencia: “la Iglesia de la Merced, el Club Libertad fundado en 1863 y la Casa de Manuelita son los sitios más visitados”. El almirante Miguel Grau Seminario, héroe nacional y Manuelita Saenz, nacida en Ecuador y fallecida aquí, son los personajes icónicos. Manuela fue colaboradora de Bolívar y uno de los personajes más fascinantes de las guerras de independencia de América del Sur. Contribuyó con su patrimonio a financiar las batallas, defendió los derechos de la mujer y cuidó a Bolívar de sus enemigos, pero fue muy criticada por su actitud desafiante y el machismo de la época. Al morir Bolívar, odiada en Colombia y Ecuador por los enemigos del Libertador, buscó paz en Paita donde vivió sus últimos 21 años. Confrontó la pobreza haciendo traducciones del inglés y el francés a los marineros de los navíos y vendiendo dulces y cigarros en una tiendita. Confesó al escritor Ricardo Palma que los baños de arena calmaban sus males de nervios. El italiano Garibaldi la visitó en 1851 y destacó su amabilidad lo mismo que el poeta guayaquileño Joaquín Olmedo. Murió el 23 de noviembre de 1856 a los 59 años a causa de una epidemia de difteria. Sepultada en una fosa común incineraron sus pertenencias entre ellas cartas de amor de Bolívar y documentos valiosos. Del Libertador dijo: “Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero”. En Paita todos los días surgen historias de Manuela. En Miami por estos días la productora Zulay Sifontes y la actriz venezolana Myrian Amanda presentan un monólogo “Los delirios de Manuela”, sobre los últimos momentos de la valerosa compañera de Bolívar.• Read more: http://www.elnuevoherald.com/2011/09/25/1030135/paita-en-el-ocaso-de-manuela-saenz.html#ixzz1aI3TuNBp

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