domingo, 2 de junio de 2013

El Salvador, lugar amado por los turistas

ENRIQUE CÓRDOBA ESPECIAL/EL NUEVO HERALD Una de las sorpresas que experimenté en mi reciente viaje a El Salvador, el Pulgarcito de Centroamérica, fue poder cruzarlo de frontera a frontera, ingresando por Guatemala y saliendo por Honduras, los dos países con los que limita, además del mar Pacífico. Viajé por una carretera del oeste al este, con montañas al norte y al sur, un sonoro oleaje, reconocido a nivel mundial por los aficionados del surf. Pasé la caseta de los agentes de aduana y seguí disfrutando de un paisaje de naturaleza verde, frutales y fincas con ganados y aves de corral. De Chinamas el caserío de migración binacional, al borde del río Paz, seguí hasta Chalchuapa para visitar a la familia de Willie Retana y degustar las pupusas, comida típica muy popular en El Salvador. Consiste en una tortilla de masa de maíz elaborada a mano y rellena con queso, chicharrón, frijoles refritos o tocineta. “Su origen no se conoce muy bien”, explicó el dentista Emilio Escobar, “pero los antropólogos sostienen que nació en el occidente salvadoreño”. En “La cocina de Beatriz” te enseñan la forma más fácil de preparar la auténtica receta de las pupusas, comentó el guía en las ruinas prehispanicas de Tazumal. La vía de Chalchuapa y Santa Ana hasta San Salvador, se recorre en dos horas y permite hacer el desvío al Lago Coatepeque, de aguas ideales para el buceo, natación, velerismo y ski acuático. En la zona de Santa Ana también se encuentran los mayores cafetales, fuente número uno de empleo rural en el país. El millón y medio de habitantes, que conviven en el área metropolitana de San Salvador, la capital, disfrutan de un clima de temperatura cálido todo el año gracias a sus 650 msnm y la biodiversidad montañosa que le rodea. “La mitad ama el mar y la otra la montaña”, me dijo el gran fotógrafo Henry Canjura, de la capital salvadoreña, que se desplaza por la geografía de su país y va a las cumbres para captar siluetas de volcanes al amanecer o al caer el sol. San Salvador tiene sitios de interés como la Plaza Morazán, el Teatro y el Palacio Nacional, la Plaza de la Libertad, la Catedral, en el centro de la ciudad y el Paseo del Carmen, –en las afueras– que ofrece movida nocturna en bares, cafeterias y tiendas. Las playas de El Turco y Sunzal son las más visitadas por los turistas amantes del surf, en departamento de Libertad, respondió Canjura, a mi pregunta de los cinco lugares más visitados. Le siguen: la playa de Costa del Sol de arena gris de donde salen embarcaciones a pescar pez vela. Tercer destino: Suchitoto, muy sufrida durante la guerra, pero ya reconstruída con calles empedradas y casas colonias. En cuarto lugar: Ataco, en la famosa Ruta de las Flores con excelente gastronomía. Y de quinto: Tamarindo, El Cuco y El Espino, al oriente con playas casi vírgenes. Dormí en Usulután donde me contaron historias del triste pasado que están empeñados en transformar en un futuro de oportunidades. Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/06/01/1487988/el-salvador-lugar-amado-por-los.html#storylink=cpy

viernes, 31 de mayo de 2013

Barrio El cabrero, entre las reliquias de Cartagena

ENRIQUE CÓRDOBA.- ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.- Una enorme y pintoresca mansión de paredes blancas, de dos plantas al estilo antillano, techo rojo, grandes ventanales de color verde, corredores, flanqueada entre palmeras caribeñas, es otra de la colección de reliquias arquitectónicas que ofrece Cartagena de Indias, en el litoral colombiano. La casa de madera —copia de las estructuras jamaiquinas— está localizada a 100 metros del recinto amurallado junto a los baluartes de San Lucas y Santa Catalina y a poca distancia del oleaje del mar donde comienza la Avenida Santander que recorre el barrio Marbella y Crespo. Su embellecimiento se debe a que fue construida en el siglo XIX y fue residencia de Rafael Núñez, cuatro veces presidente de Colombia. Al frente se levanta otra joya histórica: la Ermita cuya fundación data del año 1885 y guarda los restos del ex-presidente Núñez. “Esta iglesia se erigió bajo la promesa hecha a la Virgen de las Mercedes de proteger la ciudad de los ataques del general bogotano Ricardo Gaitán Obeso, quien intentó tomarse la ciudad”, explicó el historiador cartagenero Carlos Villalba Bustillo. “En 1885 Gaitán Obeso y su tropa liberal se pasearon victoriosos por la Costa Caribe, pero su obsesión era tomar a Cartagena, la ciudad de Núñez, del partido conservador”. Casi lo logra, pero Doña Soledad Román, esposa de Núñez prometió a la Virgen de las Mercedes que si Gaitán no tomaba la ciudad, ella construía una ermita en su honor”. La ermita costó 30,000 pesos; 25,000 de doña Soledad y 5,000 del doctor Núñez”, recuerda el periodista de Cartagena Rodolfo de la Vega. La casa conserva en su interior muebles y objetos personales que el dirigente colombiano usó en su estadía en la ciudad amurallada. Además de haber vivido y fallecido en esa casa, desde allí se gobernó a Colombia y fue sede de consejos de ministros. Núñez, nacido en Cartagena, fue abogado, periodista y poeta. El el autor de la letra del Himno Nacional de Colombia, gestor de la Constitución de 1886 —que rigió hasta1991 cuando se firmó la actual Carta Magna— y figura dominante de la política colombiana de buena parte de finales del siglo XIX. La casa fue heredada por Soledad Román en 1874 y luego del matrimonio con Núñez pasó a ser de la pareja en 1877. Tiene un precioso patio con vegetación frondosa. “La coquera típica y otras plantas del jardín fueron cultivadas desde los tiempos de Doña Soledad”, comenta la guía. Al frente, pasando la calle, el parque Apolo con la estatua de Rafael Núñez. “El nombre de este barrio aparece en los planos de Cartagena del siglo XVIII y procede de la historia de la ciudad” comenta la guía. “Había manglares y una cría de cabras y se multiplicaron dando el nombre al entorno de la laguna”. Cerca existía una fortificación de fusilería y más tarde pasó a ser un barrio de casas individuales y poblado por pescadores. Hoy es uno de los atractivos de la ciudad heroica.•

jueves, 25 de abril de 2013

LOS ROQUES UN ARCHIPIELAGO BELLO Y SALVAJE

ENRIQUE CÓRDOBA.- ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.- El avión de18 pasajeros partió del aeropuerto de La Guaira y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos aterrizando casi sobre el mar en la pista del Gran Roque, puerta de entrada y de servicios de los 44 islotes o cayos y 250 bancos de arenas y recifes coralinos. La primera imágen que se encuentra al descender del avión es de naturaleza salvaje y un mural en madera que dice: “El martes 6 de diciembre de 1842 llegó a la salina de Los Roques la goleta “Constitución” la cual traía de Colombia a Venezuela los restos del Libertador Simón Bolivar. Esta nave permaneció anclada hasta la tarde del 12 de dicho mes, cuando en compañía de la corbeta “La Circe” y los bergantines “Caracas” y “Albatross” zarpó hacia La Guaira”. Los viajeros caminamos bajo el fuerte sol y un cielo azul, por un sendero de arena coralina acompañado del sonido y la brisa del mar. Al lado, unos caserones de zinc haciendo las veces de oficinas de la terminal áerea y filas de pasajeros emocionados que van y vienen; y, a la vuelta de la esquina: El Gran Roque. No hay grandes edificios ni cosas artificiales, sino un pueblo laberíntico, apacible y de unas cuantas calles. Residen 1,000 habitantes afortunados que viven en casas de una sola planta, a la sombra de palmeras, almendros y cocos. Para el alojamiento, no hay que buscar hoteles de lujo sino muchas posadas acogedoras y cómodas de cinco o seis habitaciones. Tienen las paredes del frente pintadas en tonos alegres y en colores pastel. Ya instalado lo inmediato es salir con curiosidad a inspeccionar los alrededores y hablar con los moradores: desde la puerta del hospedaje el paisaje invita al relax: oleaje, lanchas, yates y un centenar de alcatraces y aves marinas. “Solamente esta isla y la de Krasky están pobladas”, dijo en el puerto el piloto de un bote. “Las más importantes son Francisqui, Nordisqui y Madrisqui, pero se mantienen desiertas, salvo en temporada de pesca, que es cuando se organizan expediciones de grupos y se montan campamentos o rancherías”, explicó. En la bahía siempre hay embarcaciones y sobre un morro el faro, guía de los navegantes. El catamarán está listo para salir y visitar las islas vecinas, nadar y tostarse al sol. Es posible nadar de un islote a otro por canales de agua transparente. Opcional: pesca, snorkeling o buceo para explorar el mar. Este es un lugar extraordinario por la inmensa extensión de mar tranquilo, lagunas, cayos, playas blancas, aguas cristalinas y las múltiples especies marinas. A la hora de comer el menú es variado: langostas, cangrejo, meros, chipichipi, picúas y pargos acabados de salir del mar. Tiene razón quien dijo que Los Roques es un lugar para visitar antes de morir.• Se puede viajar con www.costamar.com Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/04/20/1457013/los-roques-un-archipielago-bello.html#storylink=cpy

domingo, 7 de abril de 2013

Africa vive en el litoral colombiano

ENRIQUE CÓRDOBA.- ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.- Treinta kilómetros después de salir de Cartagena de Indias, pasar por San Basilio de Palenque, “primer pueblo libre de América” y luego seguir hacia el Golfo de Morrosquillo, la carretera deja ver un paisaje de mar, cultivos, ganados, caseríos y un ambiente cultural de gentes que conservan los orígenes africanos que trajeron sus ancestros a partir del siglo XVI. Música, gastronomía, rostros y expresiones de vida pueden ser similares a los trayectos entre vecindarios de Angola, Guinea o Tanzania. A finales de marzo pasado tuve la inolvidable experiencia de recorrer estas encantadoras tierras del noroeste de Colombia, auspiciada por www.costamar.com. Las escenas que se viven en estos pueblos de contrastes entre sus condiciones de abandono y la riqueza de la naturaleza que los rodea, es emblemática. Poblados en donde nunca ocurre nada, son una réplica exacta de la llegada a cualquier aldea africana: multitudes de niños ágiles, alegres, de sonrisas fáciles y blancas dentaduras, jugando y pasando el tiempo en la calle y plazas de mercado. Los adultos con sus ropas de vivos colores subsisten con el rebusque de la economía informal vendiendo cocos y refrescos y cocteles de camarones. Cuando llega un bus de pasajeros se arremolinan y rodean a los vehículos para vender frutas de la temporada, conservas caseras y artesanías de madera, fique, totúmo o tejidos en hilo. Las casas de estas poblaciones a los lados de la vía dejan ver hamacas colgadas en el bohío del patio con gente a su alrededor. En la sala muebles de mimbre, un televisor y un enorme equipo de sonido del que salen a todo volumen canciones de salsa, vallenato, mapalé, cumbia o champeta. Un ritmo que surgió hace pocos años en una barriada marginal cartagenera, con tanta acogida que en la actualidad se realizan certámenes que congregan a intérpretes, bailadores y numerosos seguidores. En el caserío de Gambote, un retén de policía, un puente metálico del año 54, puestos de venta de empanadas de huevo, patillas, nísperos, guanábanas, plátano y en un tramo de la carretera ciénagas con abundante pescado conectadas con el Canal de Dique. Obra memorable de la ingeniería española del siglo XVIII construida –con mano de obra esclava adquirida en el Caribe–, para proteger a Cartagena de los piratas ingleses y franceses. Las tierras de San Onofre y Maríalabaja están dedicadas a la crianza de ganado, sembrados de coco, yuca y plátano y palma africana, un cultivo de moda en toda Colombia por la demanda internacional de aceite. Tolú, Coveñas, Cispata y San Antero son puertos populares con playas que viven su mayor apogeo en las épocas de turismo de Semana Santa, las vacaciones de junio-julio y fin de año. Aquí los nativos consiguen algunos ingresos que les ayuden a sobrevivir hasta que regresan los turistas que se trasladan desde Bogotá, Medellín, Burranquilla, Bucaramanga y Monteria a gozar del sol, la playa, la música, la calidez de la gente y el pescado acompañado de con arroz con coco.• Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/04/06/1446421/africa-vive-en-el-litoral-colombiano.html#storylink=cpy

domingo, 24 de marzo de 2013

La vuelta al Brasil en dos semanas

ENRIQUE CÓRDOBA ESPECIAL/EL NUEVO HERALD Este viaje por Brasil empezó por Sao Paulo, siguió a Bahía de San Salvador, continuó por Brasilia, luego Foz de Iguazú y terminó en Río de Janeiro. Me habían dicho que Sao Paulo era muy grande por lo que cronometré el tiempo de sobrevuelo y confirmé, reloj en mano, que el avión requirió de media hora para atravesar la gigantesca la ciudad, sobrevolando barrios, vías y edificios. La caminé y entendí aquello de que Sao Paulo tiene más restaurantes que Nueva York y que es una ciudad despierta las 24 horas del día. “Puedes salir a las tres de la mañana para cocerle el dobladillo a un pantalón y encuentras varias modisterías abiertas que te resuelven el problema”, me dijo Leonor Amarante, periodista y curadora de la Bienal de la ciudad. “No solo somos la capital de los negocios de América Latina, somos la Meca del entretenimiento”, aseguró. Los paulistas se ufanan de vivir en una metrópoli donde ocurre “un evento cada 12 minutos”. Con 21 millones de habitantes, cuenta con 280 salas de cine, 115 teatros, 70 museos, 40 centros culturales y posee más de 50 tipos de cocinas internacionales. Llegar a Bahía, la primera capital colonial de Brasil es sumergirse en la “Capital de la Alegría” levantada entre mar, samba y las novelas de Jorge Amado. Lugar entretenido y fácil para el turista que puede aceptar el consejo de ir a la playa de Pituba en la mañana, hacer un recorrido por el casco histórico de Pelouriño y cenar carnes o fondue de rissoto en uno de los restaurantes de la Rua Julio David o Plaza de Colombo. Bahía es conocida como la “Roma Negra” por la elevada población de origen africano, lo cual se refleja en la música, la gastronomía, las artes y organizaciones como el Grupo Olodum y el Centro Yoruba Candomblé. Los edificios coloniales de gran colorido, las calles empedradas y las iglesias antiguas son un marco pintoresco que atrae de esta ciudad de tres millones de habitantes, extendida a la orilla del mar. La visita a Brasilia, la ciudad futurista de amplias avenidas y enormes edificios públicos planificada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer en 1956, es un encuentro con el Brasil de la modernidad y el orden. Es una megalópolis en la que uno se encuentra con gentes y restaurantes de todos los continentes. De Brasilia viajé al extremo oeste del estado de Paraná, en la frontera con Argentina y Paraguay. El avión aterrizó en Foz de Iguazú, vecino a Ciudad del Este, en Paraguay y Puerto Iguazú en Argentina. Allí están las Cataratas del río Iguazú y la ciudad es considerada un enclave multicultural donde conviven italianos, alemanes, libaneses, chinos, japoneses y los habitantes de los países vecinos. El viaje organizado por www.costamar.com concluyó en Río de Janeiro, una ciudad tan maravillosa, versátil y de contrastes sociales que no cabe en una postal y merece crónica aparte.• Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/03/23/1436355/la-vuelta-al-brasil-en-dos-semanas.html#storylink=cpy

Historia, cultural y tradiciones en la Vía de la Plata

ENRIQUE CÓRDOBA ESPECIAL/EL NUEVO HERALD La Vía de la Plata fue una calzada romana construida sobre un corredor natural de la Península Ibérica entre Mérida y Astorga, por donde transitaban tropas, comerciantes y viajeros hace dos mil años. En la actualidad, el recorrido se ha extendido hasta unir las ciudades de Sevilla y Gijón. Con el paso del tiempo, árabes y cristianos también utilizaron esos caminos, incluyendo sus templos, acueductos, termas, teatros y puentes. Estos, a su vez, la enriquecieron con castillos, monasterios, fortalezas y palacios medievales. El origen del nombre no se refiere al mineral sino a la palabra árabe al-Balat, que quiere decir “camino empedrado”. Hoy, la Vía de la Plata es una propuesta turística con un formidable legado histórico, arte y catedrales. Además, ofrece hermosos paisajes campestres, ríos y montañas, viñedos, dehesas, gastronomía y villas arqueológicas. Tres horas tardó el autobús para recorrer los 253 kms. que separan a Madrid de Zamora, donde comenzamos esta experiencia en octubre pasado con un grupo de periodistas latinoamericanos. Acostumbrados a vivir en países relativamente jóvenes, todo lo que vimos, fotografiamos y nos contaron fue fantástico. Le encontramos sentido, por ejemplo, a la leyenda del Cid Campeador, la tarde que estuvimos frente a la que fue residencia de Rodrigo Díaz de Vivar, única construcción civil del siglo XI en Zamora, ubicada frente a la cabecera de la Catedral. Los fogones de los restaurantes de nuestro itinerario estuvieron encendidos con materia prima de primera calidad y cocina artesanal. Comer mal en España es difícil, entre los platos que nos trajeron a la mesa hubo caldereta de cordero, cocido gordonés, bacalao al ajo arriero, fabada, pescados a la sidra, cecina y morcilla leonesa. No faltaron el jamón ibérico, los huevos revueltos, quesos de oveja y de cabra, las yemas, el roscón, arroz con leche y los dulces con toques de recetas árabes y hebreas. Con los excelentes vinos reconocidos internacionalmente y la sidra asturiana escanciada con arte, se juntaron motivos para admirar los privilegios de la región. En cada lugar nos recibió gente acogedora, empezando por Zamora, León, Benavente, La Bañeza, La Pola de Gordón, Morcín, Lena, Aller, Bueño, Gijón y Mieres, este último un poblado que aún conserva esa atmósfera histórica de pequeño centro industrial. Zamora, ciudad de 66,000 habitantes a orillas del río Duero, nos recibió con cielo despejado y la brisa del otoño tardío. Se trata de la capital de la provincia del mismo nombre, en la comunidad de Castilla-León, muy cerca de la frontera con Portugal. A dos calles del Parador de Zamora, palacio renacentista del siglo XVI donde nos alojamos, están el casco antiguo y, a un lado, el ayuntamiento. El Parador pertenece al conjunto de castillos, monasterios y palacios españoles convertidos en hoteles de cuatro y cinco estrellas. Los enormes tapices en las paredes, la decoración renacentista, los escudos heráldicos, los pisos de madera y las armaduras en la puerta recrean aires de la Edad Media. Los zamoranos, al igual que Estrella Torrecilla, directora de Turismo, se expresan orgullosos de su ciudad: “En Zamora hay 23 iglesias románicas, muy juntas y unidas. No hay otra ciudad con mayor número de iglesias románicas”.“Este fue el terror de los romanos”, dijo la guía frente a la estatua de Viriato, pastor de ovejas, caudillo de la tribu lusitana y héroe zamorano que luchó contra la invasión romana. La antigua Lusitania abarcaba parte de Zamora y Salamanca e incluso Extremadura, ya que Mérida (que está en la provincia de Badajoz) fue la capital de la antigua Lusitania. Según las crónicas, cada vez que Viriato ganaba una batalla a Roma, arrancaba una tira a una capa de color rojizo, que llevaba a la espalda y la ataba a la punta de su lanza. Las ocho tiras rojas que tenía atadas en su lanza forman hoy la bandera de Zamora, junto a una franja verde que corresponde a la Batalla de Toro por el trono de Castilla el 1ro. de marzo de 1476, que ganan los Reyes Católicos a su sobrina Juana la Beltraneja, casada con el rey Alfonso V de Portugal, en Peleagonzalo, a 32 kms. de Zamora. Viriato murió asesinado por sus propios hombres, tres generales comprados por el ejército romano. Cuando fueron a reclamar el dinero los recibieron con la famosa frase: “Roma no paga a traidores” y se quedaron sin el jefe y sin el dinero. Las vitrinas de las tiendas y bares de tapas zamoranas son un muestrario de la riqueza de los campos. “Esta provincia tiene la mayor cantidad de ganado lanar de toda Europa, y de hecho aquí tenemos una empresa que exporta a comunidades judías y musulmanas por la forma como se trata al cordero”, declaró Pablo López Quevedo, concejal de Desarrollo Económico y Turismo de Zamora. “Nuestro vino es excelente, las bodegas de Rioja y Ribera del Duero tienen barricas aquí”, agregó. “Inclusive hay algunas de Burdeos, como la del actor francés Gerard Depardieu, que tienen una bodega en Zamora”. “Tenemos la cabaña ganadera más grande de España”, asevera el comerciante Rogelio Lorenzo. “No hay percebes ni langostinos, pero si leche de oveja, las mejores carnes del mundo, denominación de origen del chorizo zamorano, de queso de Zamora, tierra del pan y del vino. Aquí decimos que las uvas con queso saben a beso”. La Semana Santa zamorana es una de las celebraciones más afamadas de la península. “Las ferias y fiestas de Zamora son la Semana Santa”, asegura Lorenzo. “Nuestra vida aquí es muy tranquila”. Al llegar a León –después de pasar por Benavente y La Bañeza, en donde lo inolvidable fue comer ancas de rana y alubias en una bodega subterránea de 200 años–, nos admiramos ante un conjunto de monumentos artísticos. La Catedral –joya del gótico con vitrales únicos–, San Marcos, San Isidro, parques, plazas, fuentes y una calle muy transitada, la entrada del Camino de Santiago, flanqueada por restaurantes, mesones y gentes disfrutando de la hospitalidad de los leonenses. León es una ciudad muy antigua de 150,000 habitantes, fundada en la época romana. Uno de sus principales atractivos es el Barrio Húmedo, en el casco histórico. “A través de los edificios se ve cómo ha cambiado su historia, la forma de pensar y de construir”, explicó la guía Lourdes Ruiz Fernández. La muralla romana que bordea la ciudad es un adorno monumental. “Los romanos estuvieron en León 500 años y lo más importante que nos dejaron fue el nombre de la ciudad que viene de la palabra legión”, dijo Ruiz Fernández. Gijón, en el final del viaje, es una preciosa perla en la costa cantábrica con atractivos que cautivan a cualquier turista. Linda ciudad asturiana con playas, un largo malecón, parques rodeados de modernos edificios y gastronomía a base de los más exquisitos pescados y mariscos. Cimavilla es un barrio alto, familiar, con sabor marinero y huellas de su pasado romano: termas, murallas, iglesias y murallas. Ofrece un mirador, bellos paisajes de mar, callecitas que hablan de su rico pasado y un amplio programa cultural. La Vía de la Plata es una de las mejores experiencias para viajar a España y repasar la historia en pueblos y ciudades, con gente hospitalaria, buena cocina y vinos de primera calidad.• Historia Completa« Página anterior |1 | 2 Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/03/23/1436343_p2/historia-cultura-y-tradiciones.html#storylink=cpy Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/03/23/1436343/historia-cultura-y-tradiciones.html#storylink=cpy

miércoles, 13 de marzo de 2013

Uruguay, un país con calidad de vida

ENRIQUE CÓRDOBA.- ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.- Después de saborear una parrilla gourmet en el restaurante Francis, de Punta Carretas, los ravioles en García, zona de Carrasco y un buen asado en el Mercado del Puerto, de Montevideo, me convencí que se justifican las ocho horas de vuelo entre Miami y el aeropuerto de la capital uruguaya. Diversos estudios catalogan a Montevideo como la ciudad con la mayor calidad de vida de Latinoamérica. Una de las caminatas hacia la Ciudad Vieja se inicia en la Puerta de la Ciudadela que hasta 1929 protegía a la ciudad de las posibles invasiones. Otros sitios para visitar en esa zona son: el teatro Solís, la Presidencia de la República, el museo Torres García, el cabildo municipal y las cafeterías o boliches donde la gente se congrega para hacer tertulias sobre política o el fútbol, temas que apasionan por igual a hombres y mujeres. En caso de que el hambre asedie existen muchas opciones, como el restaurante Facal en la esquina de la Avenida 18 de Julio y Paseo Yi, especializado en comidas rápidas, como sándwiches, chivitos, picadas, pizzas y churros con chocolate. Su dueño, Federico Celsi es un ameno conversador de la cotidianidad uruguaya, de la prosperidad del país y de su equipo de fútbol: Peñarol. En la acera está la Fuente de los Candados. “Esto se me ocurrió al ver algo parecido en un viaje a Puerto Vallarta”, dijo Celsi. “Si dos amantes dejan un candado con las iniciales, volverán juntos a Montevideo y estarán unidos para siempre”. Ahora la fuente tiene agua y el publico acude a visitarla y a tomarse fotos. Los uruguayos también se precian de realizar el carnaval más largo del mundo, puesto que comienza en enero y termina en marzo. Los ensayos, tablados y desfiles son parte de una primera parte y luego siguen 40 días consecutivos del concurso. “Todo el país vive al tronar de los tambores o al canto de las murgas y por ese motivo nació el museo del Carnaval en los galpones de la rambla 25 de agosto, frente al puerto de Montevideo”, manifestó Eduardo Rabelino, director del museo. “Este evento unifica las diferentes etnias y culturas del Uruguay”, dijo. Una de las increíbles experiencias se vive en la ciudad de Piriápolis a 98 kilómetros de la capital. “Fue creada en 1890 por el visionario Francisco Piria, para el turismo”, me explicó la guía Cisel Cardoso. Esta villa es un destino para los amantes de la naturaleza: tiene montaña, 20 kilómetros de playa, tranquilidad, buena pesca y el Argentino Hotel, un lugar imponente para descansar con el mayor confort y disfrutar del paisaje y la gastronomía local. A pocos kilómetros de Piriápolis, en el área de Punta Ballena, encontramos “Casa Pueblo”, un sueño del pintor Carlos Paez Vilaró, hecho realidad. Los turistas acuden allí para ver la obra del artista y contemplar atardeceres románticos con música y la voz de Paez Vilaró. El siguiente destino para quedarse es Punta del Este, que hace las veces de Miami para argentinos, uruguayos y brasileros. No lo piense más, visítelo, Uruguay es un país donde se pasa bien porque goza de paz, hay buena gastronomía y su gente es hospitalaria y educada.• enviar por email Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/03/09/1424971/uruguay-un-pais-con-calidad-de.html#storylink=cpy