martes, 8 de noviembre de 2011
DIAS EN CAFETALES Y LA MALOKA DE BOGOTA
Días en cafetales y la maloka de Bogotá
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
Despertar y ver los frondosos cafetales es algo que nunca olvido de mi viaje a Colombia, expresó Manny Lubian, presidente de una agencia dedicada al turismo mayorista de Miami. “Es hermoso ver esa gama de verdes y tener tan cerca las montañas”, comentó. “Sali de Cuba muy niño y esa vista me trajo recuerdos de mi tierra”. Como a Lubian, la región del Triángulo del Café atrae a miles de turistas por la posibilidad de olvidarse de la vida de ciudad y vivir unos días en el campo. Todos disfrutan la biodiversidad, conocer las costumbres del centro de Colombia y saborear los deliciosos platos de comida montañera como la bandeja paisa, los chorizos, el sancocho de gallina y probar un auténtico café con granos cultivados y procesados en la misma zona.
El programa plantea hospedar a los visitantes en hoteles boutique, bellas casonas con facilidades cinco estrellas. Antes fueron las espaciosas y cómodas viviendas de las familias paisa -de Antioquia- propietarias de las fincas cafeteras que tenían por lo general, 12 y 18 hijos, de donde siempre salía una para el convento, uno al seminario y otro a buscar vida por el mundo.
Una de las actividades consiste en salir a pasear de a caballo por los caminos o movilizarse en jeeps, para entrar a las tiendas y bares de los pueblos con el fin de compartir con las gentes.
En esos recorridos ecológicos se pueden divisar los nevados, que son picos blancos de la cordillera de los Andes y atraviesan a Colombia en tres ramales. Algunos de ellos son el nevado del Ruiz con 5,300 metros sobre el nivel del mar, Santa Isabel 5,100, Tolima 5,215 y el Huila 5,350.
Viajando por la autopista del norte hacia la Catedral de Sal de Zipaquirá, un municipio distante una hora de Bogotá, Francisco Godoy, guía titulado en Londres, me informó sobre las novedades del turismo colombiano.
“Lo que más le está gustando al turista ahora es el Jardín Botánico de Bogotá”, sostiene Godoy. “Les interesa la simulación de alturas y la diversidad de plantas y orquídeas”. Los chilenos y peruanos también están llegando a la capital. “Vienen con niños y me piden que los lleve a Maloka”.
Este es un parque temático dedicado a la ciencia y tecnología que se puede visitar en el barrio Ciudad Salitre. “Allí te explican conceptos de la tecnología, el espacio, la ciudad, física, matemáticas o biodiversidad en forma interactiva”, asegura el guía.
Fue inaugurado el 6 de agosto de 1998 y fue el primero de su género en América Latina. Su nombre deriva de la maloca, lugar utilizado por muchas tribus indígenas y construida por el Chamán como sitio para adquirir la sabiduría del universo. Entre sus atracciones está el Cine Domo en el que se presentan películas educativas y recreativas que se convierten en experiencias fascinantes.
La cocina peruana tambien está de moda en Bogotá. Los restaurantes de gastronomía inca más populares son: “Gastón y Astrid”, “Nazca”, “La Mar” y “Los 14 incas”, ubicados en Usaquén estos dos, un sector al norte de Bogotá donde se encuentran modernos centros comerciales, iglesias antiguas, calles de galerías, y ambiente de rumba.
“Por último crearon la Cámara de Comercio y Turismo LGBT”, anunció Godoy. Se trata de la agremiación de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales que abrieron sus hoteles y el teatrón para recibir turismo gay en varias zonas.
A Cartagena sigue llegando turismo internacional a diario. “Han venido canadienses a comprar casas, las arreglan y pasan allí las temporadas de invierno en el norte”, precisó Godoy. Viajar a Colombia se ha puesto de moda.•
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domingo, 23 de octubre de 2011
Viaje por El Salvador, el ‘callejón de América’
Viaje por El Salvador, el ‘callejón de América’
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD.
Viajé desde Miami a El Salvador acompañado por Willy Retana -ejecutivo de una multinacional-, quien aseguró “mi país es como un callejón de América con cinco volcanes en el lado montañoso y el mar Pacífico en el otro costado, y se recorre en cuatro horas ”.
A las 24 horas de haber llegado ya habíamos visitado la capital y degustado el plato típico de los salvadoreños: pupusas, unas tortillas gruesas de maíz, rellenas de chicharrón, fríjoles refritos y queso.
El Salvador es un lugar que embruja a los foráneos. “Es la gente más amable que yo he encontrado y eso me gustó”, confiesa Ueli Walchli, quien llegó como aventurero hippie de su Suiza natal en 1964, se quedó en el país y hoy es un próspero magnate de la industria marítima con oficinas en varios países. “Los salvadoreños son gente amable y generosa, y me agradó el país”, expresa. “Me enamoré de sus mujeres, los volcanes y las playas, lindísimas y silvestres”. Ueli tiene preferencia por la playa del Tamarindo, cerca de La Unión. “Es una península paradisíaca de arena blanca y ostras grandes”. Cerca de las playas de Usulután, sembradas de extensas plantaciones de coco. Se realiza por estos días el Torneo Internacional de pesca del Marlen.
Todo es cerca en El Salvador. El país se recorre en una jornada. En un día se pasa de las playas de Costa del Sol –las más extensas del país, 12 kms- y el estero de Jaltepec donde se navega a través de sus canales con manglares, al volcán Izalco, uno de los volcanes más jóvenes del mundo que se escala en dos horas.
“A los salvadoreños nos llaman ‘guanacos’ porque somos muy trabajadores”, me explicó la escritora Maira Rivera, autora de “Berlín, amor y odio”, una novela en la que consigna los conflictos personales originados por el choque armado que vivió su país en la década del 80.
Algunos de esos teatros de la guerra hoy son lugares apacibles de pesca, camping, montañismo y senderos para caminatas. Es la llamada ruta de paz. En el Museo de la Revolución, en Perquin, hay una muestra de armas, pedazos de aeronaves derribadas, fotografías, objetos de combate y testimonios históricos relacionados con la guerra civil que azotó a El Salvador.
Así como existe la ruta de los volcanes, también está la de naturaleza y aventura, los parques nacionales y los lagos como Ilopango a solo 21 kms, de la capital. El lago Coatepeque, de Santa Ana, considerado uno de los 10 lagos más bellos del planeta, tiene un área de casas de recreo donde los dueños llegan en helicópteros y los turistas a disfrutar de la armonía y la naturaleza.
Chalchuapa, cuna de mi guía Willy Retana, es una ciudad del departamento de Santa Ana, de calles adoquinadas y casonas de patios andaluces. Alberga uno de los principales complejos arqueológicas de El Salvador: Tazumal. “Aquí llegó la influencia de las tribus de Copan, Tolteca y Teotihuacán” recuerda Retana que le enseñó su maestra. “Estoy muy ligado a esta área arqueológica”, dice. “Colinda con el patio de mi casa”. Frente a la estructura prehispánica, está la tienda “Souvenirs Tazumal” y en la acerca un letrero: “Se vende yuca con chicharrón”.
enriquecordobaR@gmail.com
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domingo, 9 de octubre de 2011
Paita en el ocaso de Manuela Saenz
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
El puerto de Paita a orillas del Pacífico peruano era el balneario de Piura, ahora es un poblado de casonas y fondeadero de barcos y lanchas.
Por sus calles caminan mochileros, pescadores, surfistas y curiosos interesados por conocer el rastro de Manuelita Saenz, la controvertida amante del Libertador Simón Bolívar, una mujer de ideales que se adelantó a su tiempo.
“La luna de Paita y el sol de Colán”, dicen sus gentes aludiendo a la magnífica luna del puerto.
“Hay buen pescado y ceviche, y un delicioso arroz verde con pato”, me comentó el congresista Víctor García Belaúnde.
El poblado debe su nombre al cacique Payta, de una tribu pre inca que llamaba Shi al sol, y Sha a la luna. Fue fundado por Francisco Pizarro en 1532 y mantuvo tan estrechos vínculos con la península que la sociedad paiteña viajaba con mayor frecuencia a España que a Lima. Hoy quedan viejas casonas de dos pisos con enormes balcones, iglesias y el emblemático edificio de la Aduana, frente al muelle.
Mi viaje al Perú partió por carretera desde Machala, capital bananera del Ecuador hasta Aguas Verdes y Huaquillas, en el paso fronterizo. En tres horas se llega a Piura distante de Paita, 57 kilómetros. Desde Lima es una hora y media en avión, o doce por carretera.
La pota, es un calamar gigante que habita en las zonas costeras y junto con la anguila se procesa en las plantas de Paita y lo exportan al Japón.
Después del Callao, el de Paita es el puerto de mayor movimiento del Perú y el lugar por donde salían los minerales rumbo a España.
Mancora en Piura, es el paraíso de los surfistas en Suramérica, un pequeño Hawai. Punta Hermosa , balneario cerca a Lima, al sur, es el Paseo de los Tablistas, cuna del surf en el Perú. Allí nació Sofía Mulanovich, campeona mundial de surf.
Según el empresario español Jaime Palencia: “la Iglesia de la Merced, el Club Libertad fundado en 1863 y la Casa de Manuelita son los sitios más visitados”.
El almirante Miguel Grau Seminario, héroe nacional y Manuelita Saenz, nacida en Ecuador y fallecida aquí, son los personajes icónicos. Manuela fue colaboradora de Bolívar y uno de los personajes más fascinantes de las guerras de independencia de América del Sur. Contribuyó con su patrimonio a financiar las batallas, defendió los derechos de la mujer y cuidó a Bolívar de sus enemigos, pero fue muy criticada por su actitud desafiante y el machismo de la época. Al morir Bolívar, odiada en Colombia y Ecuador por los enemigos del Libertador, buscó paz en Paita donde vivió sus últimos 21 años. Confrontó la pobreza haciendo traducciones del inglés y el francés a los marineros de los navíos y vendiendo dulces y cigarros en una tiendita. Confesó al escritor Ricardo Palma que los baños de arena calmaban sus males de nervios.
El italiano Garibaldi la visitó en 1851 y destacó su amabilidad lo mismo que el poeta guayaquileño Joaquín Olmedo.
Murió el 23 de noviembre de 1856 a los 59 años a causa de una epidemia de difteria. Sepultada en una fosa común incineraron sus pertenencias entre ellas cartas de amor de Bolívar y documentos valiosos. Del Libertador dijo: “Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero”. En Paita todos los días surgen historias de Manuela. En Miami por estos días la productora Zulay Sifontes y la actriz venezolana Myrian Amanda presentan un monólogo “Los delirios de Manuela”, sobre los últimos momentos de la valerosa compañera de Bolívar.•
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Paseo por Cali y la hacienda El Paraíso
Paseo por Cali y la hacienda El Paraíso
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
Llegar hoy a Cali es reencontrarse con una ciudad alegre y de mujeres hermosas que lucha por recuperar su autoestima para dejar atrás las secuelas de una “mala hora”.
“Soy de Medellín y me vine hace seis años, estoy muy a gusto trabajando aquí”, aseguró el taxista camino al sur de la ciudad, uno de los polos de mayor inversión de la ciudad.
“La gente es muy cálida y el ambiente es de fiesta”, dijo una mujer de 27 años, oriunda de Bogotá, empleada en el almacén de un centro comercial.
El médico Dairo Gutiérrez, propietario de una clínica en Cartago lo confirmó: “el 70 por ciento de los empleados en Cali son emigrantes de otras regiones de Colombia”. “Esto solo ocurre aquí, los caleños son abiertos y no son regionalistas, además hay mucho trabajo”.
La ciudad irradia sol, temperatura de 30 grados, realización de obras de ingeniería en vías y puentes y campañas de progreso. La ciudadanía se refiere con satisfacción a los servicios del MIO, un sistema de transporte masivo parecido a un metro, con autobuses y líneas dedicadas.
Además de su título de capital de la salsa, los caleños viven orgullosos de su Feria de Cali que celebran del 25 al 30 de diciembre. Tienen reinados, bailes, festejos populares en las calles de la ciudad, eventos deportivos, cabalgatas, concursos de orquesta y corridas de toros en la Plaza “Cañaveralejo”, una de las más cotizadas de América.
Cali es capital de un departamento con una diversidad de programas para los turistas. “Contamos con una amplia gama de paisajes y climas para ver, vivir y disfrutar”, dice Belisario Marin, presidente de la promotora de turismo.
El cultivo de la caña de azúcar que se instaló en Colombia desde el año 1800 ha sido una fuente de riquezas y hoy se ha convertido en fuente de turismo. Las haciendas suntosas que dieron señorio en el siglo XIX, se han transformado en museos.
Una de las más conocidas es la Hacienda “El Paraiso”, inmortalizada por la novela “La María”, de Jorge Isaac, y considerado como uno de los sitios más apacibles de la región. Esta ubicada a 40 kilómetros de Cali y en sus jardines hay flores de tonos y aromas únicos que recuerdan las rosas que cada mañana recogía Maria para su amado Efrain.
La casa data de 1816 y fue construída por Víctor Cabal, un ganadero de Buga, municipio cercano, donde se consigue el exquisito arequipe o dulce de leche. El padre del escritor Isaac adquirió la hacienda en 1928 y aún la casa conserva las habitaciones, balcones, biblioteca y espacios recreados en la novela.
Las otras haciendas son “Cañasgordas y “Piedechiche”, donde el visitante hace un tour sobre el cultivo de la caña y la producción del azúcar.
Saliendo de “El Paraiso”, se puede completar el recorrido por el Lago Calima, un embalse a orillas de El Darien en la carretera a Buenaventura. Este puerto poblado por afrocolombianos mueve el 70 por ciento del comercio exterior de Colombia. En Juanchaco y Ladrilleros, se encuentran las playas más visitadas de la zona sobrec el Pacífico.•
Enriquecordobar@gmail.com
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domingo, 4 de septiembre de 2011
ENRIQUE CORDOBA: Ser mujer en la India
ENRIQUE CORDOBA: Ser mujer en la India
ENRIQUE CORDOBA
Mi primer almuerzo en India lo experimenté en casa de Lal Sudarangani. Un hombre estigmatizado en su grupo y por su familia musulmana, por haberse salido de las reglas para casarse con una latinoamericana.
–Viví en Chile y allí me enamoré de Elisa, con quien me casé –me dijo cuando lo visité un mediodía. Acabado de bañarse estaba sentado entre cojines en el sillón de la esquina y parecía un Buda, bien peinado, luciendo una barriga esférica como un balón de basquetbol.
–Yo me casé por amor –agregó–. Esto no es usual en este país.
Estábamos en su apartamento de Mumbai. Al llegar al edificio el portero, que hablaba con tres amigos, nos abrió la puerta del ascensor. Subimos al tercer piso y allí encontramos en el pasillo a otro señor en plan de cuidandero, sentado en un taburete mirando hacia la calle. Nos saludó con cortesía, en una lengua confusa, se levantó y nos llevó hasta la puerta de entrada del apartamento de la familia Sudarangani. Como India es un país muy poblado, 1,200 millones de habitantes, hay mucha gente sin oficio y por esa razón es normal ver a una o dos personas haciéndole compañía a un trabajador. Es usual observar en la calle a un hombre poniéndole gasolina a un auto varado mientras tres o cuatro le rodean para mirar.
Respecto al amor, por tradición en esta cultura es función de la madre buscar la pareja a los hijos. La madre juega un papel fundamental para mantener las castas y los intereses económicos. Los novios se casan y el amor nace de la convivencia. Cuando Elisa, la chilena, llegó a Mumbai, la familia del novio consideró que ese matrimonio quebrantaba las costumbres y le dieron mal augurio.
–Tendrán un pésimo futuro –le vaticinaron.
–Se casó por amor –decían como si hubiera cometido un delito.
El caso es que Lal y Elisa llevan 23 años de casados y siguen felices.
–Las hembras no son bienvenidas al hogar –fue otra historia que nos reveló Ingrid Campos, una venezolana casada con un banquero holandés, residentes igualmente en Mumbai, en la zona de West Bandra.
–Una hembra será una carga familiar –dijo–. Genera gastos a la hora de casarse –agregó. Se ha prohibido anunciar el sexo de la criatura antes de nacer, para protegerles la vida a las mujeres. Si el marido sabe que viene una hembra, es muy posible que le provoque un aborto empujándola. India es hoy el país donde la población masculina es el 65 por ciento, superando ampliamente al número de mujeres.
–¿Qué papel juega la mujer en la política?
–Aun cuando Indira Gandhi fue una gran líder –me responde Eliswa– aquí no siguen a las mujeres.
Después de lo que he visto en otras culturas, nacer mujer en la India, como en los países árabes, no es buena suerte para una mujer.
–Pasen al almuerzo –invitó Elisa.
Muchos platos en la mesa: una sopa de lentejas, pescado, pollo, arroz y diversas porciones de verduras. Además granos con sabores fuertes y olores de especies aromatizadas.
–La comida la preparamos con poco picante –aseguró Elisa.
India es un complejo de culturas que se desentrañan con curiosidad. Es un país fascinante y enigmático, se mueve gracias a una energía humana interior y un poder espiritual que nutre inclusive a Occidente.
Tamora, mi fotógrafa, comió sin chistar las viandas con picante, pero exquisitas. El ají es tan fuerte que en el comedor de los Brama Kumari, en Rajastán, vimos llorar a un mexicano. Sin embargo, uno puede insinuar en los restaurantes que le bajen al picante y se puede disfrutar la rica cocina india.
Diario de Tamora: Receta de Pakoda, se pronuncia Pakora, típico de los Shindis, la casta del marido de Elisa, la chilena. Cuando llega el monzón la época de lluvia en India, todos los shindis preparan los pakoda, que son unos fritos de verduras, se sirven inmediatamente después de freir y se acompañan con diferentes salsas picantes. La más común, el chatni, consiste en una mezcla de ajíes, cilantro y un poco de coco rallado, revuelto con yogurt. Junio y julio no son buenos meses para viajar a India. La llegada del monzón, con fuertes lluvias, desafía cualquier recorrido por el país. Pueblos anegados, carreteras interrumpidas y playas destruidas.
enriquecordobaR@gmail.com
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domingo, 28 de agosto de 2011
La Guajira, tierra de embrujo y leyendas
El Nuevo Herald > Galería > Viajes
Viajes
La Guajira, tierra de embrujo y leyendas
ENRIQUE CÓRDOBA
ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
La Guajira es una rústica península de puertos, caseríos y hermosas bahías que sobresale en el mapa de Colombia sobre el mar Caribe, en la frontera con Venezuela.
Tiene paisajes exóticos de desierto, mar azul y noches estrelladas.
Uno de los lugares más soñados es el Cabo de la Vela, un paraíso veraniego de playas y cabañas, donde gentes de muchos lugares y parejas de enamorados prometen volver para presenciar los más románticos e inolvidables atardeceres.
La primera sorpresa en este viaje la tuve al llegar a media noche a un velorio wayuu en un lejano caserío del clan Epiayu a cuatro horas en camioneta desde Uribia.
Despedian a un familiar que habia muerto hacía un mes, turnándose para llorarlo, tomando café las mujeres, y bebiendo whisky los hombres. “Esa es su tradición cultural” dijo la comunicadora Dora Bruges.
El viajero que recorre a la Guajira silvestre, queda embrujado por su geografia maravillosa. Se mezclan las rancherías de techos de palma habitadas por tribus wuayuu, el desierto, praderas áridas y una sierra montañosa en medio de la sequía donde hace frío al anochecer.
La Macuaira es una cadena de montañas, un oasis en la Alta Guajira, donde se condensa el agua creando un ecosistema diferente de biodiversidad y verdes al pie del desierto.
La población de este departamento, cuya capital es Riohacha, se acerca a los 700,000 habitantes, tiene una extensión de 20,848 kms cuadrados –el tamaño de Israel o El Salvador- y esta localizada a 220 kilómetros de Barranquilla y a cuatro horas de Maracaibo.
Es una región que cautiva por la belleza del paisaje y conquista paladares con la cocina.
“En nuestra tierra desayunamos huevos revueltos con langostinos, se almuerza tortuga guisada y en la tarde cenamos con chivo o pescado frito” , declara Yoly Cuello periodista de Radio Caracol oriunda de San Juan cerca de Valledupar, donde se celebra el festival vallenato.
Las mujeres indígenas lucen vistosas mantas y los hombres trabajan en el pastoreo de chivos o en labores agrícolas.
Su ubicación estratégica en el litoral y la cercanía con el Golfo de Venezuela, facilitan el contrabando y explican por qué en la Guajira abundan a bajos precios: mercancías, licores y cigarrillos que ingresan sin pagar impuestos.
En Maicao, un importante centro comercial en los límites con Venezuela radica una numerosa colonia de palestinos, sirios y libaneses. El árabe es otro idioma que se escucha en la calle junto con el damana y koguian de la étnia kogui o kággaba.
La minas de sal en Manaure y la explotación de las minas de carbón del Cerrejón –las más grandes del mundo a campo abierto–, son base de la economía regional.
Dormir en chinchorros bajo el firmamento de Puerto Estrella con el susurro del mar es una experiencia de la que se ufanan quienes han visitado a la Guajira.
En el piedemonte oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta está la Baja Guajira. También conocida como la Provincia, es cuna de los mejores compositores de vallenato, la música de moda y más difundida de Colombia. Son poemas que le cantan al despecho y a la belleza del terruño.
enriquecordobaR@gmail.com
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miércoles, 17 de agosto de 2011
ENRIQUE CORDOBA: Un retiro en la India
ENRIQUE CORDOBA: Un retiro en la India
ENRIQUE CÓRDOBA
Almuerzo en la casa de retiros en un barrio de Ahmedabad, en India, con los Brama Kumari. Siento el sol inclemente del verano de Rajastán. Ensalada, sopas de granos, verduras y arroz blanco. Vimos a los comensales de las mesas vecinas comer con la mano, y hacemos hago lo mismo. Se respira paz y espiritualidad en este lugar. Termina el descanso y abordo una camioneta con Tamora, mi fotógrafa. Transitamos 200 kilómetros por una carretera escarpada en una provincia noroccidental de India, limítrofe con Pakistán. La frontera está en las montañas y vemos pueblos pastoriles muy primarios en el camino. Al caer la tarde llegamos a la Universidad de la Espiritualidad. En el paisaje una concentración de hombres y mujeres de todo el mundo. Visten de blanco, reina la armonía y hay camaradería. Acuden para meditar y recargar baterías entre una naturaleza que propicia la serenidad. La presión por las cosas materiales no pertenece a este mundo de contemplación y reino de valores espirituales.
Nos avisan que en breve llegará la directora mundial de los Brama Kumaris. Es Dadi Janki, viene desde su oficina principal en Londres y la acompañan varias asistentes. Presidirá encuentros ecuménicos con miembros de la organización que han viajado de todos los continentes. Agradezco a la sicóloga colombiana Marjori Zurbarán, quien me motivó en Miami a participar en este encuentro.
–Nuestra organización es maravillosa –me anunció. En efecto, aquí percibo un trato fraternal.
–No es una religión –me explica el brasileño Marcelo Bulk, coordinador institucional para Colombia.
–Brahma Kumaris es una universidad para la vida, para enseñarnos a vivir en paz internamente en tiempos caóticos como los que pasamos –explica.
–En su sede de Madhuban podemos experimentar en la práctica el ejercicio de paz que sus miembros hablan –dice–. ¡Es el paraíso en la tierra!
María Sus Pastrana, ex embajadora colombiana, cambió sus compromisos sociales por este rincón maravilloso de la naturaleza. Desde su apartamento en lo alto de la colina de Mt. Abu, lleva una vida de ermitaña y meditación. Abandonó su rutina burocrática y los lujos materiales de su casa en Bogotá. Ahora goza de una vista privilegiada de la montaña y agua pura. Escribe, lee y sale al balcón a contemplar los verdes del Asia. Ramón Ribalta es miembro de Brama Kumaris en Palma de Mallorca. Del encuentro con Ribalta guardo estas notas: “Debemos personificar los valores que queremos ver en el mundo. Valores humanos, espirituales, éticos, en el trabajo, la familia. Cuando yo cambio, el mundo cambia. Está en mi mano cambiar y el poder del pensamiento positivo. El tiempo es un recurso muy escaso, es valioso, hay que gestionarlo y administrarlo de la mejor manera, tener claro el norte. Rígete en la vida por lo más importante, la gente está atrapada en lo urgente. Tienes 1,440 minutos al día, un cheque que no puedes guardar y se consume inexorablemente”.
–Cada persona debe cambiar si de verdad queremos cambiar el mundo –dijo Janki mirando fijo los ojos de Tamora, mi fotógrafa.
Diario de Tamora: Receta de hamburguesas de papa, Alu tikki. En India en una cena se sirven tikkis, con verdura cocida y papa. ( Alu: papa . Tikki: la forma tipo hamburguesa). La papa se cuece con cáscara y se deja enfriar. Luego se muele, se le agrega ají verde picado, cilantro, sal y pan rallado. Aparte se prepara una mezcla de harina de garbanzos con la que se forma un batido. Allí se junta con la mezcla de la papa y todos los ingredientes. Se forman los tikkis (pequeñas formas de hamburguesas) y se fríen en aceite bien caliente. Se sirven en un plato y aparte se pone pan y chatni, una preparación picante tipo pebre y también se pone ketchup o cualquier otra salsa para que la persona tenga variedad para servirse los tikkis.
Read more: http://www.elnuevoherald.com/2011/08/17/1005036/enrique-cordoba-un-retiro-en-la.html#ixzz1VJFSMkxH
ENRIQUE CÓRDOBA
Almuerzo en la casa de retiros en un barrio de Ahmedabad, en India, con los Brama Kumari. Siento el sol inclemente del verano de Rajastán. Ensalada, sopas de granos, verduras y arroz blanco. Vimos a los comensales de las mesas vecinas comer con la mano, y hacemos hago lo mismo. Se respira paz y espiritualidad en este lugar. Termina el descanso y abordo una camioneta con Tamora, mi fotógrafa. Transitamos 200 kilómetros por una carretera escarpada en una provincia noroccidental de India, limítrofe con Pakistán. La frontera está en las montañas y vemos pueblos pastoriles muy primarios en el camino. Al caer la tarde llegamos a la Universidad de la Espiritualidad. En el paisaje una concentración de hombres y mujeres de todo el mundo. Visten de blanco, reina la armonía y hay camaradería. Acuden para meditar y recargar baterías entre una naturaleza que propicia la serenidad. La presión por las cosas materiales no pertenece a este mundo de contemplación y reino de valores espirituales.
Nos avisan que en breve llegará la directora mundial de los Brama Kumaris. Es Dadi Janki, viene desde su oficina principal en Londres y la acompañan varias asistentes. Presidirá encuentros ecuménicos con miembros de la organización que han viajado de todos los continentes. Agradezco a la sicóloga colombiana Marjori Zurbarán, quien me motivó en Miami a participar en este encuentro.
–Nuestra organización es maravillosa –me anunció. En efecto, aquí percibo un trato fraternal.
–No es una religión –me explica el brasileño Marcelo Bulk, coordinador institucional para Colombia.
–Brahma Kumaris es una universidad para la vida, para enseñarnos a vivir en paz internamente en tiempos caóticos como los que pasamos –explica.
–En su sede de Madhuban podemos experimentar en la práctica el ejercicio de paz que sus miembros hablan –dice–. ¡Es el paraíso en la tierra!
María Sus Pastrana, ex embajadora colombiana, cambió sus compromisos sociales por este rincón maravilloso de la naturaleza. Desde su apartamento en lo alto de la colina de Mt. Abu, lleva una vida de ermitaña y meditación. Abandonó su rutina burocrática y los lujos materiales de su casa en Bogotá. Ahora goza de una vista privilegiada de la montaña y agua pura. Escribe, lee y sale al balcón a contemplar los verdes del Asia. Ramón Ribalta es miembro de Brama Kumaris en Palma de Mallorca. Del encuentro con Ribalta guardo estas notas: “Debemos personificar los valores que queremos ver en el mundo. Valores humanos, espirituales, éticos, en el trabajo, la familia. Cuando yo cambio, el mundo cambia. Está en mi mano cambiar y el poder del pensamiento positivo. El tiempo es un recurso muy escaso, es valioso, hay que gestionarlo y administrarlo de la mejor manera, tener claro el norte. Rígete en la vida por lo más importante, la gente está atrapada en lo urgente. Tienes 1,440 minutos al día, un cheque que no puedes guardar y se consume inexorablemente”.
–Cada persona debe cambiar si de verdad queremos cambiar el mundo –dijo Janki mirando fijo los ojos de Tamora, mi fotógrafa.
Diario de Tamora: Receta de hamburguesas de papa, Alu tikki. En India en una cena se sirven tikkis, con verdura cocida y papa. ( Alu: papa . Tikki: la forma tipo hamburguesa). La papa se cuece con cáscara y se deja enfriar. Luego se muele, se le agrega ají verde picado, cilantro, sal y pan rallado. Aparte se prepara una mezcla de harina de garbanzos con la que se forma un batido. Allí se junta con la mezcla de la papa y todos los ingredientes. Se forman los tikkis (pequeñas formas de hamburguesas) y se fríen en aceite bien caliente. Se sirven en un plato y aparte se pone pan y chatni, una preparación picante tipo pebre y también se pone ketchup o cualquier otra salsa para que la persona tenga variedad para servirse los tikkis.
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